Reflexiones de Guanoton

No siempre tuve la intención de crear un espacio así. No obstante, ahora me parece entretenido poder compartir ciertas "Reflexiones de Guanoton", que por cierto, es una palabra de mi invención. Es algo así como los asertijos que sólo pocos queremos que descubran. No sé bien adonde irá este espacio, ni cuantas ganas voy a tener para enriquecerlo. Sólo vamos a jugar un rato y a ver que resulta; ojala sea de agrado para quienes lo visitan. Saludos y nos vemos por ahí.

jueves, 5 de junio de 2008

Vicente Garrido y su modelo Prosocial

Primero voy a decir que quiero intencionar esto hacia la mantención de la ley y el orden (algo que me motive para empezar)

La cultura dominante nos permite regular todas aquellas conductas que consideramos aceptables y que esperamos hacer nosotros mismos y por supuesto otros también; todo por un bien común: “la mantención de la ley y el orden” esto, supone 2 cosas:

  • Por una parte nos encontramos con las leyes públicas que regulan nuestra cotidianeidad y que son patentadas por los estados a través de sus iconos sociales mas importantes; nos vamos transmitiendo ese hilo conductor que une y glorifica en nuestra identidad como país – nación - estado.
  • Por otra parte, nos enfrentamos a una responsabilidad social de quienes la conformamos y esto es un tema más complejo:

Son las familias las células de esta estructura y la buena cepa debe salir de ahí. Para ello, deben mantener ciertas variables que son condicionantes a una mejor calidad de vida; por tanto, deben contar con una adecuada red de apoyo, contención y protección social que les permita mantener dichas variables. No solo la familia, o los amigos, conocidos, vecinos, hospitales, carabineros, municipios y autoridades son suficientes para el logro de esto; también debe haber un compromiso real y verdadero con la humanidad de quienes somos parte de una identidad idiosincrásica y que son nuestros hermanos.

Es ahí entonces que cuando la cultura dominante falla en su intento (porque sucumbe al interés de privados, SA, etc.) de salvaguardar “la ley y el orden” y no logra mantener la igualdad y la equidad social; la distribución de los recursos es negligente con aquellos que algunos pocos consideran “el perraje, o sea nosotros y la mayor parte de la población total”. No hay una intención sanadora que permita contribuir de manera honesta a la mantención de esa red social tan necesaria, para que situaciones y dinámicas como la delincuencia no se “produzca”.

Me parece entonces que suponer, que el hecho de que personas que reproducen conductas delictivas es la ausencia de habilidades sociales es una postura y actitud muy cómoda y característica de los más asegurados; es situar el hecho en el mundo privado de cada quien y desviar la atención de la responsabilidad social que al estado le compete y que podría ser puesta en práctica si no existieran grupos económicos que se compren al estado, o los “liciten” (la equidad social).

Mas bien me parece, que aquellas personas que ejercen la delincuencia, es porque sus habilidades sociales que como “cultura dominante les permitimos” las disponen para “calmar ese resentimiento inconsciente de “tener también lo que el otro tiene, el narcisismo social (pero eso es para otro tema). Nos informan de jeans, de doggis y marcas y nos espantamos si alguien que no tiene los recursos y que tuvo que asumir ese papel profesional de ladrón, quiere llevarle un plasma a su hijo que esta de cumpleaños.

Por ello, es necesario utilizar este modelo prosocial, de una manera que va mas allá de las paredes del EP, que trascienda sus vidas y que logre incorporar no sólo un ajuste direccional de sus habilidades aprendidas de manera previa en su hogar y en sus vidas, sino que también que les prenda la chispita de los valores éticos universales; sólo con esto, sumando ambas cosas, vamos a lograr un desarrollo moral que nos permita decir, “el modelo es efectivo”.

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