Reflexiones de Guanoton

No siempre tuve la intención de crear un espacio así. No obstante, ahora me parece entretenido poder compartir ciertas "Reflexiones de Guanoton", que por cierto, es una palabra de mi invención. Es algo así como los asertijos que sólo pocos queremos que descubran. No sé bien adonde irá este espacio, ni cuantas ganas voy a tener para enriquecerlo. Sólo vamos a jugar un rato y a ver que resulta; ojala sea de agrado para quienes lo visitan. Saludos y nos vemos por ahí.

domingo, 18 de mayo de 2008

Para "BOTITA" - Mi Gato Regalón


Cuando los gatos se van al cielo
Lic. Silvia C. Feldmann

...no necesitan alas porque Dios sabe que ellos prefieren correr...

Te amamos…………

DEDICADO A BOTITA QUE HA FALELCIDO EL DIA DE HOY; SALUDOS MI NIÑO Y QUE TE VAYA BIEN

El les da campos, campos, campos y campos. Cuando recién llegan al cielo sólo corren.

Es la Libertad.

El paraíso de los gatos tiene lagos grandes, de aguas claras, llenos de gansos que cantan, que baten sus alas y juegan.

A los gatos les encanta; corren al lado del agua..... y Dios los mira desde atrás de un árbol y sonríe.

Allí hay niños, por supuesto, niños ángeles.

Dios sabe que los gatos aman a los niños más que a nada en el mundo, por lo tanto

El llena el Paraíso de los Gatos con muchos niños.

Hay niños en bicicletas y niños en patines.

Hay niños arrojando una pelota roja, y niños elevando barriletes a través de las nubes. Los gatos están allí y los niños los aman.

Ah! y las galletas de gatos.....

Galletas y más galletas, tantas como podamos ver. Dios tiene sentido del humor y hace galletas con divertidas formas para Sus gatos.
Hay galletas con formas de pescaditos, de ardillas, de conos de helado, de sándwich de salmón.

El da vuelta hacia afuera las nubes para hacer camas blanditas para los gatos y cuando están cansados de correr y maullar y de comer galletas de sándwich de salmón, encuentran una cama de nubes para dormir, entonces se acurrucan y duermen y hacen ron ron.

Los Gatos en el Paraíso casi siempre han pertenecido a alguien en la Tierra y, por supuesto, ellos lo recuerdan.

El Paraíso está lleno de recuerdos.

Por eso a alguna vez un ángel llevará un gato de vuelta a la Tierra en una corta visita, y silenciosamente, invisiblemente, el olfateará su antiguo patio, investigará al perro del vecino, seguirá al niño hasta la escuela, se sentará en el frente de su casa y esperará al cartero. Cuando esté satisfecho de que todo está bien, ellos regresarán al Paraíso, cerca de Dios que es Quien los hizo.

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